De este truco podemos sacar dos, el primero sería desde la posición de pie sobre la cuerda giramos suavemente hacia un lado al tiempo que nos vamos agachando y no nos apoyamos con la planta de los pies sino con los laterales del pie hasta quedarnos en la posición de buddha. La otra opción es girar al lado inverso del anterior pero dando un giro de 360º para quedarnos nuevamente en posición de buddha.